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Los elementos que diferencian los procesos técnicos en la representación de personajes en el teatro de texto o en el teatro musical están registrados de forma constante desde el siglo XVI, en que se emplaza el origen del género operístico, hasta nuestros días.
Este libro indaga en las aportaciones que en este campo realizaron Fedor Chaliapin, Konstantin Stanislavski y Vsevolod Meyerhold en la escena operística.
La profesora Susana Egea inicia su estudio con el análisis de los precedentes y de los trabajos realizados por actores, cantantes, coragos, dramaturgos, compositores a lo largo de los siglos XVI, XVII, XVIII sobre los procedimientos de construcción de vida escénica en música y la técnica actoral en arte dramático.
La segunda parte del volumen recoge el trabajo que Stanislavski desarrolló con los cantantes de ópera, después de que en 1918 se iniciara el convenio entre el Teatro de Arte de Moscú y el Teatro Bolshoi; y aborda la relación de Meyerhold con la ópera quien, durante casi diez años, tendría bajo su cargo la dirección artística del Teatro Marinski. Presenta, así, nuevos enfoques sobre los dos creadores, y un mayor análisis de su vinculación con el método de Chaliapin, referente para ambos.
Un estudio necesario para reformular aspectos sobre la historia de la técnica actoral, e imprescindible para el conocimiento sobre los procesos de entrenamiento actoral para la escena y en la ópera, en particular.
Prólogo de Juan Antonio Hormigón.
Madrid, 2017. 296 págs.
ISBN: 978-84-92639-96-0
Este volumen apasionante trata sobre la especificidad de la técnica actoral aplicada al cantante de ópera. Y para hacerlo, su autora centra el estudio en uno de los aspectos menos divulgados de Constantin Stanislavski: la pasión por la ópera entendida como género escénico y su trabajo como maestro de interpretación con el gran bajo ruso Fedor Chaliaplin. Así como la aportación esencial de Meyerhold en relación con la ópera.
En la primera parte, su autora Susana Egea realiza una síntesis de carácter historiográfico, una detallada investigación sobre los orígenes del género lírico y las diferentes aportaciones sobre la capacidad interpretativa de los cantantes a través de las indicaciones que aparecen en los tratados italianos de los siglos XVII y XVIII, señalando así la influencia de la Commedia y el paso entre el recitar cantando y la tragédie lyrique. Sin olvidar aportaciones posteriores como las realizadas por Richard Wagner.
En la segunda parte, Egea se centra en Rusia entre 1863 y 1940 remarcando la figura de Chaliaplin y como su entrenamiento y estudio al lado de Stanislavski contribuyó de forma decisiva al nacimiento del cantante integral de ópera (teniendo en cuenta elementos como la emoción o el gesto), así como las metodologías que establecieron. El conocimiento de la lengua rusa por parte de la autora nos brinda la traducción de documentos inéditos que ilustran la sistematización de esta técnica en aquel período. Susana Egea también incluye el análisis de los principios técnicos meyerholdianos en la interpretación actoral en el género lírico. Destacamos el equilibrio entre la parte historiográfica y la vertiente más pedagógica de esta investigación, equilibrio que nos demuestra la actualidad vigente de aquellos principios.
Respecto a las conclusiones, la profesora Susana Egea se centra en aspectos concretos de la técnica actoral aplicada a la ópera en nuestra época, así como un glosario y una extensa y actualizada bibliografía sobre el tema, que si bien cuenta con varias publicaciones académicas y divulgativas en otras lenguas como el inglés, francés, ruso o alemán, no es así en español. Esta obra es, en este sentido, una magnífica contribución.
Cabe destacar que el libro de Susana Egea parte de su reciente tesis doctoral, de la cual tuve el privilegio de ser su directora, y que su triple faceta profesional como docente, investigadora y directora de escena aporta tanto el rigor normativo como la vertiente de aplicabilidad de los conocimientos expuestos a través de puntualizaciones, tablas de resumen e imágenes ilustrativas.
Mercè Saumell








































