Guillermo Heras, el inquieto hacedor de artes escénicas – ADE Teatro
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Guillermo Heras, el inquieto hacedor de artes escénicas

Por Carlos Rodríguez Alonso.

Con la inesperada muerte de Guillermo Heras, ocurrida el pasado 12 de julio en Buenos Aires, las artes escénicas de España y del espacio iberoamericano han perdido a una de las figuras capitales en la proyección, renovación y consolidación de su actividad y estructuras de los últimos cincuenta años. La extensa labor de Guillermo a lo largo de este tiempo en la dirección de escena, la gestión, la dramaturgia, la docencia, la danza contemporánea y la edición teatral han contribuido decisivamente al desarrollo de varias generaciones de profesionales en todos estos ámbitos, hasta el punto de que resulta imposible explicar sin él nuestra historia escénica reciente.

Para la Asociación de Directores de Escena de España, de la que actualmente era Presidente, su ausencia proyecta una enorme sombra de dolor por su especial significación. En 1982 Guillermo fue, junto a Juan Antonio Hormigón y Ángel Fernández Montesinos, decisivo impulsor y base de la ADE, y siempre ostentó con orgullo su condición de socio número 1. Durante años ocupó diferentes cargos en la junta directiva y se implicó con energía en el desarrollo de congresos, seminarios, proyectos y actividades, entre las que brillaron por su singularidad las acciones escénicas que llevamos a cabo a principios de los años 90 en la desaparecida Sala Olimpia. Desde hace unos años, ya como presidente, su compromiso cívico y profesional con el valor de la cultura como bien público y con la necesidad de repensar el sistema teatral y dinamizar las estructuras escénicas auspició también la elaboración de uno de los documentos programáticos de la ADE: “Por la Residencia Teatral”.

Guillermo había nacido en Madrid en 1952, y tras licenciarse en la Real Escuela Superior de Arte Dramático y Danza, comenzó su actividad escénica en los años 70, se incorporó al movimiento del Teatro Independiente y se unió al Grupo Tábano, del que fue actor y director durante nueve años (1974-1983).

Poco más tarde, en 1984 asumió la dirección del Centro Nacional de Nuevas Tendencias Escénicas, la unidad de producción creada por el Ministerio de Cultura con el objetivo de fomentar la creación en el teatro español. Desde allí, durante casi una década, Heras brindó oportunidades a buen número de autores, en general de trayectoria incipiente, presentó algunos de los títulos más estimulantes de la dramaturgia europea del momento, acogió compañías emergentes, promovió lenguajes escénicos innovadores y apostó por un repertorio alejado de los cauces convencionales. En sus objetivos enmarcó también de manera destacada el fomento de la danza contemporánea, y así mismo abrió un espacio a la ópera actual, reforzando las líneas interdisciplinares en la creación. Convirtió el CNNTE, en suma, en un referente de las artes escénicas del momento.

En 1992 se puso al frente de la Muestra de Teatro Español de Autores Contemporáneos, de Alicante. Durante los veintinueve años que la dirigió, a veces contra vientos y azares, consolidó inequívocamente su compromiso con la promoción de la dramaturgia española. Sus inquietudes en este ámbito le empujaron además a impartir talleres y seminarios, de los que algunos cristalizaron en proyectos estables como el Teatro del Astillero, del que fue director de escena, junto a Juan Mayorga, José Ramón Fernández, Luis Miguel González Cruz y Raúl Hernández Garrido.

Ejerció como asesor de Danza en la subdirección de Música y Danza del Ministerio de Cultura durante un largo período. Y estableció también fuertes lazos con la escena de Iberoamérica, especialmente en Argentina y México, donde trabajó con asiduidad como director de escena y como docente en los campos de la dirección, la dramaturgia y la gestión de artes escénicas. Portugal fue otro de los territorios a los que se vinculó, estrecha y fielmente, con su incansable actividad. En consonancia con todo ello, en 2006 contribuyó a la creación del Programa Iberescena, una iniciativa de cooperación entre países iberoamericanos para el fomento de las artes escénicas, del que fue coordinador de la Unidad Técnica durante trece años.

A lo largo de su vida dirigió más de 60 espectáculos, escribió un buen número de obras teatrales y publicó varios ensayos sobre el teatro contemporáneo y su gestión. Entre los galardones que recibió en su carrera, destacan el Premio Nacional de Teatro en 1994, el Premio de la crítica de la Ciutat de Valencia (Temporada 92-93), el ADE de escenografía en 1994, el Premio Lorca de la Diputación de Granada en 1997, el “Zapato Rojo” de la Asociación de Profesionales de la Danza (2003) y el Premio Francisco Nieva de textos teatrales que ganó en 2015 y 2020.

Pero más allá de todos estos datos, las claves de su legado radicaron en su pasión por el teatro, su generosidad, su voluntad de aunar esfuerzos, vincular culturas, relacionar generaciones… Guillermo Heras fue una de esas personalidades imprescindibles para nuestras artes escénicas, que sembró y construyó, que abrió caminos incluso cuando no parecía posible y que no temió ser utópico sin dejar de ser realista. Desde la ADE siempre le recordaremos y  próximamente nuestra revista ADE-Teatro le dedicará un amplio monográfico para dejar testimonio de su inquieta y rica andadura escénica.

Revista ADE-Teatro nº 194