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El ejército más culto del mundo

Por Laura Zubiarrain

De todos es conocida la preocupación cultural del ejército norteamericano. Como botón de muestra basta recordar el cuidado escrupuloso que tuvieron en Vietnam o Costa Rica con los bienes patrimoniales. Ahora lo han puesto nuevamente de manifiesto con la preservación de los museos iraquíes y otras minucias arqueológicas.

Sólo la ceguera antinorteamericana que invade a europeos en general y españoles en particular, puede hacernos creer que las destrucciones que se han producido o los robos y saqueos, tengan algo que ver con la extraordinaria, perfecta y civilizada máquina de exterminio del ejército estadounidense. O bien se trata de infundios o de daños colaterales, o bien de la acción de mafias organizadas con las que ellos no tienen nada que ver. Basta contemplar la efigie de soldados, oficiales y jefes, oírlos hablar y analizar los acontecimientos, para cerciorarse de lo que son y representan.

Algunos de sus detractores deberían sin duda documentarse menos y ver más la televisión. Se emite actualmente una serie en una cadena privada, JAG, que es un ejemplo preclaro en este sentido. Nos muestra el funcionamiento del sistema judicial en la marina. ¡Qué oficiales y jefes esos, masculinos y femeninos! Ellos son altos y fornidos, aunque hay alguno más bajito para compensar; ellas hermosas, sobre todo la coronel que se ocupa con frecuencia de la acusación, y que levanta oleadas de pasión controlada en su entorno. Todos llevan uniformes impecablemente cortados, son elegantes, corteses, de modales exquisitos, perfectos en el porte y en el decir. Son además, en sus actuaciones, responsables, justos, preocupados, amantes de la justicia y la libertad, respetuosos en extremo, fieles guardianes de los derechos (aunque nunca recuerdan Guantánamo). Además son humanitarios, levemente divertidos, levemente solidarios, levemente amigos, levemente amantes… La serie JAG, tan excelentemente realizada e interpretada por otra parte, es un prodigio de veracidad.

Pues bien, en su ansia permanente de cultura dicha máquina bélica nos ha sorprendido con un gesto halagador para estos humildes vasallos de la periferia del imperio. En cinco ocasiones el ejército de los Estados Unidos ha visitado la página Web de la ADE. ¡Qué decir que no parezca presunción por nuestra parte! Que gente tan preocupada por asegurarnos a todos su libertad, la imposición de sus formas de vida tan fructíferas y extraordinarias, su sentido de la existencia, su concepto de la igualdad para todos los pueblos que se someten a su dictado, su control militar del planeta y otras tareas de similar envergadura, se preocupe igualmente por conocer y profundizar en la Web de una Asociación de Directores de Escena, es algo encomiable y digno de elogio.

A pesar de restarle tan pocos días en su cargo, estamos seguros que el señor Aznar, no sé si denominarle virrey o pretor del Imperio en este trozo del planeta que algunos millones de personas llamamos España, se sentirá feliz con noticias como ésta. Esperamos igualmente que vea con orgullo que hayamos sido escogidos por tan glorioso ejército, al que ha rendido tan notables servicios y apoyado con tanto vigor, para su enriquecimiento cultural.

Lástima que sea ahora porque ¡YA SE VA!