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Reseñas de libros

Lecciones de Dirección Escénica

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Autor del libro: V.E. Meyerhold. (Edición de Jorge Saura)
Madrid: Publicaciones de la ADE, 2010. (Serie: Debate, nº 15). 439 págs.

Leyendo el libro de Lars Kleberg, Theatre as action, o traduciendo al castellano su trilogía Starfall, tomé verdadera conciencia de todo lo que nos queda por saber de un momento fundamental en la historia de las ciencias sociales, de las ciencias humanas, de las artes escénicas. Es algo en lo que diversas voces insisten en estas mismas páginas de la revistaADE-Teatro, o sobre lo que reflexionan Juan Antonio Hormigón o Jorge Saura en el preámbulo de este nuevo volumen con textos de Meyerhold. En efecto, quedan por saber muchas cosas de Nikolai Foregger, impulsor de una danza mecánica acompañada de un nuevo concepto de música, de Nikolai Evreinov, que formula una teoría del instinto teatral de verdadero calado para entender la conducta humana, de Lev Semiónovich Vygotsky, tan relevante en una psicología del desarrollo o en la psicología del juego.

Lo cierto es que el primer tercio del siglo veinte en los territorios de Rusia entera, luego Unión Soviética, es magnífico en el ámbito del desarrollo de la ciencia o de la creación artística, y los grupos de la renovación y sus manifestaciones se documentan en muy diversas ciudades, desde Bakú a Vítebsk, donde toma forma finalmente el Círculo de Mijail Bajtin, autor de importantes trabajos sobre la fiesta y el carnaval. Otro tanto cabría decir del suprematismo, del formalismo, del constructivismo…, movimientos en los que militan creadores inauditos.

Lo que ahora nos llega es una verdadera joya, por cuanto nos permite acceder a una de las facetas menos conocidas de Meyerhold, la de profesor y pedagogo, en tanto organizador de procesos de formación como los que se contienen en este trabajo, que a su vez incluyen materiales didácticos. Así, este volumen recoge un total de 13 conferencias que Meyerhold pronuncia en Petrogrado en el marco de un programa de formación teatral destinado a los coordinadores de los innúmeros grupos de teatro que se crean en toda Rusia durante el desarrollo de la Revolución de Octubre que conduciría a la creación de la Unión Soviética. Este movimiento fue ampliamente analizado por diversos autores en una perspectiva más descriptiva, lo que da cuenta de la fuerza y amplitud del movimiento.

Completan el conjunto otro grupo de conferencias, charlas y comentarios que inciden en aspectos importantes vinculados con la interpretación o la dirección de escena en tanto esos eran los ámbitos en que los asistentes al curso mostraban interés. Y finalmente dos importantes Anexos que contienen documentos diversos, todos de especial relevancia, sobre todo aquellos referidos a la organización curricular de las acciones formativas, lo que nos permite considerar las áreas que para Meyerhold eran especialmente importantes. No sorprende encontrar entre las materias a cursar algunas como las denominadas “Anatomía y fisiología” o “Psicología de las Sensaciones”. Ello nos puede dar una idea de hasta que punto Meyerhold era consciente de los avances que se estaban dando en otras disciplinas en un momento de verdadera efervescencia de las ciencias de la conducta o el lenguaje, particularmente productivo en la Rusia del primer cuarto de siglo.

También tiene enorme interés todas las referencias que salpican las páginas de estos cuadernos y que nos ofrecen una panorámica bien interesante sobre los vínculos de Meyerhold con otros creadores, y así constatamos la presencia recurrente de Gordon Graig y del concepto de “composición escénica”. Todo ello muestra la enorme cultura teatral, humanista y artística de Meyerhold y su capacidad para conocer lo más reciente o recuperar viejas tradiciones, como la del grotesco, a la que dedica numerosas referencias. Con ello Meyerhold no sólo ofrece su visión de lo que deba ser la interpretación, la dirección de escena o la composición escénica, sino toda una lección de historia del teatro o de la literatura dramática, y ahí tenemos los comentarios sobre la polémica entre Goldoni y Gozzi, o sus notas sobre el teatro oriental. Meyerhold siempre sorprende por la hondura y complejidad de su análisis, por la altura de sus intuiciones, como aquella en la que hablando del teatro de la convención consciente formula el programa de trabajo de lo que luego será la “estética de la recepción” o “escuela de Constanza”. Claro que como bien señala Juan Antonio Hormigón en la presentación eran tiempos en los que también hacían sus aportaciones maestros tan sobresalientes como Roman Jakobson, Boris Eijembaum o Viktor Shklovski.  

Cada uno de los capítulos del libro se reconstruye a partir de las notas de Meyerhold para la preparación de las clases y de las notas taquigráficas y apuntes tomados por sus alumnos. En consecuencia, como nos advierte Jorge Saura en la presentación, no se trata de un texto elaborado y cerrado por su autor sino de un conjunto de documentos recuperados que tienen esa forma inacabada e incluso telegráfica de muchos materiales de trabajo. Con todo, en todos los materiales late con fuerza la ideación de un teatro que Meyerhold quería científico en tanto asentado en una metodología precisa, nacida de la reflexión sobre la praxis. En esa dirección, resulta particularmente ilustrativo el fragmento sobre “metodología de la dirección escénica” contenido en la conferencia segunda.

Estamos ante un libro fundamental por diversas razones. En primer lugar por sus contenidos, a todas luces de considerable transcendencia para toda persona interesada en el mundo del teatro en toda su amplitud. En segundo lugar por la forma en que se nos presenta, porque en determinados momentos la voz de Meyerhold nos llega a través de paráfrasis, de simples frases que nos obligan a un interesante trabajo de análisis e interpretación. Y en medio de todo una especie de haiku: “Florece el arte en Rusia. / Sopla el viento del Este./ Cantan los tallos de nuestra estepa”. Un libro de cabecera, sin duda, para leer con sosiego, para contrastar, analizar, cuestionar o confirmar mucho de lo que hacemos. Nuestra enhorabuena a traductor y editores por ese magnífico regalo.

Manuel F. Vieites

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