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Reseñas de libros

La preparación del actor ciego

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Autor del libro: Marta Schinca, Beatriz Peña y Javier Navarrete
Madrid: Publicaciones de la ADE, 1997. (Serie: Debate, nº 6). 212 págs.

La actualidad del Movimiento Teatral ONCE viene marcada por un evento de especial interés: la publicación y distribución del libro La preparación del actor ciego. Está editado por Publicaciones de la ADE, dentro de la serie "Debate" (nº 6), en colaboración con la Dirección de Cultura de la ONCE. A modo de presentación, abre el libro un magnífico trabajo de Juan Antonio Hormigón en el que recoge sucintamente la historiografía de las publicaciones sobre metodología de la interpretación dramática y luego realiza unas interesantes reflexiones sobre el oficio teatral, centrándose finalmente en la especificidad del teatro realizado por ciegos. Refiriéndose al libro, comenta:

 

"Este libro constituye un intento de establecer el balance inicial relativo a los procesos de preparación del actor ciego. Es el resultado de un proyecto de investigación auspiciado por el Departamento de Servicios Sociales y la Dirección de Cultura de la ONCE, que abarca los territorios de la ortofonía, la expresión corporal y la dramatización, de los que se ocuparon Beatriz Peña, Marta Schinca y Javier Navarrete, respectivamente. Podemos aseverar con certidumbre que se trata de la primera aportación de estas características que se da a escala mundial, lo que añade mayor importancia e interés si cabe al presente volumen.

Su objetivo prioritario no es otro que el de construir un primer cuerpo teórico y documental, para uso de quienes trabajan con actores ciegos o discapacitados. La amplitud alcanzada por el Movimiento Teatral ONCE justificaría sobradamente su publicación. No obstante, pensamos que su incidencia puede alcanzarnos a todos aquellos que trabajamos en cualquiera de los ámbitos de la práctica o la reflexión teatral. ¿Podemos aprender algo de los procesos que propician que un ciego adquiera una técnica interpretativa y haga ostensible la creación de un personaje, del que sólo tiene conciencia racionalizada y no visual, en un espacio con el que mantiene similares relaciones? ¿Podemos descubrir territorios ocultos en la manera de orientarse, de percibir al otro y al espectador, de dominar y controlar los objetos que le rodean, para convertir todo ello en materia artística? ¿Podemos admitir que el esfuerzo que todo ello supone, la voluntad de vencer las  dificultades y desarrollarse como seres humanos, quizá logre generar en nosotros una benéfica emulación? Estoy convencido de que sí, aunque no tenga todavía claro el qué contenido en algunas respuestas.

Este libro refleja además, a mi modo de ver, la intención explícita de abandonar cualquier tentación endogámica o de reclusión en el ghetto. La reciente historia de los ciegos en España descubre una tenaz travesía hacia la integración, por hacerse presentes y útiles en todas las esferas de la vida social, desde la economía hasta la universidad pasando por la política, la empresa o la sanidad. Al contrario que otros colectivos que pugnan por encerrarse en sí mismos y desarrollar formas culturales que únicamente les tengan a ellos mismos como destinatarios, los ciegos han pugnado por normalizar su existencia en el territorio de la vida cotidiana española. No pocas veces he dicho que esta aventura me parece emocionante en su proceso y no pocas veces ejemplar en su ejecución.

Este libro proclama y analiza una experiencia única hasta el presente, para que podamos conocerla, estudiarla y quizás contribuir a su paulatino perfeccionamiento. Constituye un testimonio, un balance y también un punto de partida. Sólo añadiré que escribo estas líneas de introducción con enorme placer, subrayando además que me siento orgulloso de incluir este singular volumen en las Publicaciones de la ADE y que la ONCE nos haya escogido a nosotros para que así sea."

En cuanto a los contenidos del libro, creo que están perfectamente asumidos en este párrafo de su solapa: 

"A través de un extenso número de sesiones de trabajo se ha procurado consolidar una metodología encaminada a abordar específicamente las características psicofísicas del actor  invidente. Los ejercicios interpretativos han sido sometidos a una reelaboración cuidadosamente contrastada en cada una de las áreas. Su resultado se engloba en estas páginas, cuyo interés, lejos de limitarse al mundo de los ciegos, está abierto de igual manera a quienes se enfrentan desde diversos campos a trabajar en el mundo de la interpretación."

No se nos escapa esa última referencia que el párrafo realiza a la posible validez del trabajo para los que "se enfrentan desde diversos camposal mundo de la interpretación"Agradecemos a los editores esa valoración que creemos muy positiva y pienso conviene reflexionar sobre su posible motivo. Creo que el interés de este trabajo se centra en la utilización de la estructura y los controles que todo proyecto de investigación requiere. En primer lugar, porque así lo exigían los técnicos del Departamento de Servicios Sociales de la ONCE que debían autorizar el proyecto y realizar un seguimiento de su proceso; pero también la estructura investigativa fue en buena parte una elección nuestra, pues nos ayudaba a evitar el marasmo que suele sobrevenir cuando entramos en disquisiciones sobre materias artísticas. De este modo, dejamos a un lado las elucubraciones más subjetivas y nos centramos en los puntos puramente técnicos de cada materia. Así, el resultado final puede ser un poco más duro en su lectura, pero tiene la ventaja de que cada palabra, cada paso del proceso responde a un concepto exacto, a un elemento técnico que no esconde ni más ni menos que aquello que literalmente expresa.

Si los actores videntes requieren un duro trabajo de preparación -trabajo que debe durar toda su vida para mantener y desarrollar sus posibilidades-, el actor ciego o con grave discapacidad visual deberá trabajar de manera más dura si quiere conseguir calidad artística y, para ello, no será suficiente la mano hábil de un buen director que puede conseguir excelentes resultados en un montaje concreto. Muchas veces los directores hábiles tienen el inconveniente de que, cuando desaparecen, dejan al actor in albis, pues no comprendió el proceso seguido para conseguir aquellos resultados. Por tanto, ese tipo de habilidades dejan pocas herramientas en manos del actor. En cambio el entrenamiento metodológico va proveyéndole de recursos técnicos que él puede aplicar por sí mismo -siempre en función del montaje y del director-. En este sentido el entrenamiento es aún más necesario para el actor ciego, ya que, además de las dificultades habituales, deberá trabajar buscando la mejor manera de solucionar o de compensar los problemas derivados de su carencia. Esta cuestión es abordada en la presentación del libro que, tras el artículo inicial de Juan Antonio Hormigón, realiza el director general de la ONCE, Enrique S. Sánchez y que termina del siguiente modo:

"El actor ciego o con grave deficiencia visual ha de prepararse más despacio, más a fondo, pero sin colocarse topes o realizar renuncias "a priori". Los topes los pondrán los resultados posteriores, y aún así, estos serán circunstanciales; siempre podrán mejorarse. Si el actor ciego debe prepararse más y mejor que el vidente, entonces debería tener a su disposición las posibilidades formativas que aquel tiene. Pero, desgraciadamente, las técnicas existentes están diseñadas pensando solo en los videntes. Las escuelas oficiales y privadas seleccionan a sus alumnos en base a criterios de perfección sico-física, en aras de conceptos virtuosistas del arte. Tampoco existen trabajos o investigaciones al respecto sobre la adaptación al invidente de técnicas formativas, mínimamente sistematizadas. Es por ello que la ONCE viene otra vez a intentar cubrir una carencia, a dotar de esa necesaria base formativa adaptada, sin la cual las palabras antes dichas quedarían en el aíre como meros deseos bien intencionados. 

Este libro es un comienzo de ello, una pauta a seguir y acrecentar. En él no se trata al actor ciego con paternalismos ni mixtificaciones. Se le trata con la crudeza que la realidad de la ceguera comporta; se habla a fondo de su problemática funcional cara a una materia artística que requiere perfección. Pero, tras descender al fondo de los problemas, esta investigación comienza a construir esperanzadoras reelaboraciones que abren ventanas a un campo de desarrollo y perfeccionamiento que servirá de ayuda a los actores de las Agrupaciones cuyo director o formador teatral se decida a aplicarlas, bien utilizando directamente las directrices señaladas en esta investigación o bien adaptando las partes que crean más útiles a los métodos que ellos mejor conozcan o suelan emplear. A partir de aquí, el proceso queda en sus manos, y quiero asegurarles que valoramos enormemente su habilidad y dedicación en este difícil trabajo. Difícil, pero apasionante; así es el arte."

 

 

Javier Navarrete

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