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Reseñas de libros

Háblame de Herbert / De piel dorada

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Autor del libro: Elicio Dombriz. (Edición de Irene Aragón González)
Madrid: Publicaciones de la ADE, 2010. (Serie: Premios Lope de Vega, nº 20). 231 págs.

Gracias al tesón y la pericia de Irene Aragón, la ADE rescata del olvido estas dos obras de Elicio Dombriz: Háblame de Herbert y De piel dorada, accésits de las ediciones 1985 y 1986, respectivamente, del Premio Lope de Vega. Desgraciadamente, y pese a los esfuerzos de la editora, ha sido imposible recuperar el texto ganador del premio en 1986: La Carta Magna, de Edilberto García Amat.

La primera de las obras, Háblame de Herbert, que se presentó al premio con el título de Herbert, surge del planteamiento de un triángulo amoroso constituido por: María, una mujer de unos cuarenta años con una educación marcadamente tradicional; su esposo Agustín, prototipo del hombre de negocios medio que ha ascendido socialmente gracias al negocio familiar heredado por su mujer; y Maite, la amante, ejemplo de mujer “liberada”, independiente económica, sexual y sentimentalmente. Gracias a este punto de partida, Elicio Dombriz trata el tema de la “realización-liberación” de la mujer (bastante en boga en la época en que el texto fue escrito) y cuestiona los papeles del hombre y la mujer en el matrimonio y los modelos tradicionales en una sociedad que busca evolucionar en un nuevo modelo.

A pesar de que la situación (el desvelamiento por parte de María del conocimiento de la relación que mantiene su marido con Maite) podría dar lugar a tintes dramáticos, tal y como sugiere acertadamente Irene Aragón, “la obra permanece sólidamente anclada en el terreno de la comedia, que es donde el autor se desenvuelve con más eficacia” (p. 26).

Hoy, ya entrado el siglo XXI, el asunto que aborda Dombriz en este texto no suscita para nosotros el mismo interés o motivación que podría resultar en los ochenta, donde todavía estaban fuertemente arraigados ciertos convencionalismos.

Sin embargo, De piel dorada, el accésit de 1986,ha resistido mejor el paso del tiempo, ya que se centra en una temática más universal como la libertad del individuo para escoger su forma de vivir, el respeto a las elecciones personales, las relaciones entre padres e hijos y la fidelidad a los propios principios por encima del bienestar material o social.

Simón, el protagonista de la historia, simboliza la dignidad humana y representa a un hombre de carácter liberal que aboga por el respeto y la libertad no dudando para ello en romper con las convenciones sociales:

Cuando llegaste aquí te advertí que al traspasar esa puerta, justo en el umbral de la casa, comenzaba mi intimidad y esa era sagrada...

[...] Lo esencial para la convivencia es la libertad. Hay que vivir y dejar que los demás vivan, como quieran, a su aire... (p. 149-150)  

En contraposición, su mujer Berta, “mediana en todo” como la define el propio autor, representa la mujer intolerante y manipuladora, que nunca se cuestiona a sí misma y que intenta continuamente manejar el destino de los demás.

Por otro lado, la pareja de jóvenes compuesta por Malena, la hija de Simón y Berta, y su novio Pepe Pe, supone el cambio generacional, la esperanza en un futuro sin los mismos errores que cometieron sus padres.

Los dos textos de Elicio Dombriz son hijos de su tiempo, y como tal reproducen algunas expresiones y locuciones prácticamente en desuso típicas del lenguaje coloquial de la “movida”. Y ambos, como dice Irene Aragón al final de su estudio preliminar, “merecen, sin embargo, nuestra atención precisamente por este motivo: representantes de una época, de un cierto tipo de teatro, forman parte del panorama teatral de nuestro país durante las últimas décadas, piezas de un puzzle que se ha ido completando a sí mismo, necesarias pues para comprender lo que fue la escena española durante los años ochenta.” (p.39)

Recuperar parte de nuestra historia, teatral en este caso, para entender mejor nuestro presente.

 

Inmaculada de Juan

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