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Reseñas de libros

La Pecadora, Habanera para Piano / África 30

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Autor del libro: Adriana Genta / Mercé Sarrias. (Premio María Teresa León, 1996)
Madrid: Publicaciones de la ADE, 1996. (Serie: Literatura dramática iberoamericana, nº 19). 156 págs.

Realizada en el marco del convenio de cooperación entre el Instituto de la Mujer del Ministerio de trabajo y de Asuntos Sociales y la Asociación de Directores de Escena, ve la luz por tercer año consecutivo otra nueva publicación que recoge los dos textos elegidos como ganador y accésit del premio María Teresa León, que este año contó con 79 obras de escritoras de España, Argentina, Uruguay, Cuba, Francia, Estados Unidos, México y Colombia. El jurado formado por Ana Diosdado, Juan A. Hormigón, Juan C. Pérez de la Fuente, Carmen Portaceli y Cesar Oliva, subrayó el alto nivel literario de los textos recibidos.

Tras una breve presentación del secretario de la A.D.E. haciendo una valoración muy positiva de la aportación de las mujeres a la literatura dramática contemporánea, pasamos al prólogo de Carmen Portaceli que nos habla de la lucha por la igualdad deseada todavía no conseguida entre hombre y mujer.

La Pecadora, Habanera para pianode Adriana Genta, mujer vinculada al medio teatral desde 1980 tanto en el terreno actoral como en el de la escritura dramática. En sus últimos trabajos ha realizado una investigación sobre la adaptación dramatúrgica de materiales líricos y biográficos, parámetros dentro de los que se encuentra la obra premiada. La Pecadora... tiene como protagonista a Delmira Agustini, poetisa Ururguaya nacida a finales del siglo XIX, de la cual la autora ha recogido poemas y cartas extraídas de su epistolario personal.

Genta confecciona una historia ágil e inteligente, donde poesía y drama generan un armonioso conjunto que se interrelacionan  en un espacio y tiempo ficticios, con los que la autora juega sabedora del valor dramático que estos confieren a la pieza teatral. También en su escritura, Genta, denota una marcada preocupación por definir hasta el más mínimo detalle para interpretar su obra, por ello carga su escritura de acotaciones referidas tanto a la acción, como a la emoción , intención...etc., que no dejan ningún lugar a la duda, a la incertidumbre de la que sería su propia  propuesta escénica.

Con cuatro personajes antípodas entre sí: Delmira, la Madre de ésta, Enrique, (prometido-esposo), Ugarte (amor platónico)  y una pequeña muñeca que durante toda la obra es signo evidente de proyección del personaje de la poetisa, Adriana Genta nos introduce a través de la poesía de Agustini en un universo impregnado de imágenes de deseo de poder llegar a ser al margen de la convención,  de lo normalizado. A caballo entre la fuerza del instinto y la sublimación, la protagonista de la pieza se somete constantemente al vértigo de la elección entre el hombre-tangible, que ajeno a sus inquietudes intelectuales hace temblar su cuerpo y el hombre- inasible que le transporta espiritualmente al manantial de su inspiración poética.

Radicalmente diferente es el mundo en el que nos introduceÁfrica 30 de Mercé Sarrias,  escritora que desarrolla su actividad literaria en diferentes medios: Prensa, Televisión, Teatro, y que actualmente forma parte del equipo de escritura dramática de la Sala Beckett que sin duda alguna deja huella en su forma de encarar la escritura teatral.

Dos personajes masculinos: Chico y Hombre protagonizan en cuatro escenas esta pieza que por su forma y contenido intenta arañar, ahondar en la psicología de los dos personajes, enfrentados ante una misma acción: el asesinato de animales en peligro de extinción.

A través de la sugerencia, de la sutileza, de lo que más que decirse se insinua y los silencios, Mercé va creando, de una situación aparentemente cotidiana, una atmósfera enrarecida , incómoda, donde las fronteras entre el peligro y la preocupación por la extinción de animales irracionales y racionales se difumina hasta tal punto que nos hace lanzar la mirada sobre nosotros mismos, desposeídos de la naturaleza animal aferrándonos a una cultura capaz de domesticarlo todo.

 «Nosotros somos la especie en vías de extinción: queremos pagar el alquiler, las facturas ...a eso le llamo yo estar en vías de extinción.»

La juventud frente a la experiencia, el tiempo frente a la muerte, el ideal -la ilusión frente al desencanto o la apuesta perdida, bailan sutilmente la misma danza en esta pieza tan comprometida con el medio animal irracional como con el racional.

Desde aquí la enhorabuena a las ganadoras y a todas las participantes.

 

                                                                                                 Rosa Briones

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